Hace más de dos años que los di por perdidos. Eran fotos, recuerdos de mi primer trabajo -como funcionario-, el libro de escolaridad –aquél de color azul- con las notas desde primero hasta sexto de bachillerato (cuando el bachillerato era bachillerato) el C.O.U (Curso de "des"-Orientación Universitaria), las “papeletas” –calificaciones- rosadas y blancas de la carrera y, como no, escritos con fechas de 1974 a 1978. Una parte de mi vida que creía extraviada y que ha vuelto a aparecer en el interior de una vieja cartera que la casualidad me ha devuelto. No hay nada como hacer maletas, remover espacios, preparar vacaciones (una huída casi) parareencontrarse con uno mismo. Ahí estaba yo con diez años, con quince –la edad de Rosa, mi hija menor- con dieciocho, con veinte, hasta la mayoría de edad que, en aquellos años, se alcanzaba a los veintiún años escribiendo sobre política, las desigualdades sociales, los mundos perdidos en el Universo, las inacabables guerras, la homosexualidad que subsistió en nuestro Código Penal como conducta delictiva hasta 1979 y, por supuesto, escritos sobre el amor o algo que se le parecía mucho.
Papeles escritos a mano de palabras tachadas o aporreados con la inseparable "Olivetti" a la que era imposible traicionar con el "tippex". Papeles de líneas torcidas a las que, además, tenía que añadir las consabidas "entre líneas" tarea obligada en una época como aquella en que había que insinuar y no decir abiertamente. Papeles trazados de ilusión, llenos de ingenuidad de quién aún no ha aprendido a escribir sin imaginación. Papeles desgastados de tanto ir de mano en mano buscando una opinión de lo en ellos escritos. Papeles con alguna palabra borrosa porque en ella cayó alguna lágrima de desconsuelo. Mis papeles. Retazos de una vida que resiste el olvido. Mi olvido. Por enésima vez los leí. Sonreí al reconocer el estilo inocente de un adolescente y confieso que sentí cierta vergüenza por ello aún sabiendo que habrá otros adolescentes que habrán escrito, estarán escribiendo y escribirán algo parecido. Si logro superar ese pudor, los traeré hasta este lugar.
"¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del Sol ¿Hay algo de que se puede decir: he aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memorio de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después... Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya..." (Eclesiastés 1:9 al 11; 3:15)
Un día recibió un SMS en su móvil. Un ocho de abril. Fue un escueto mensaje que cualquier extraño al leerlo no le hubiese encontrado sentido. Si para ellos, por eso supo que era de ella al instante aunque nunca le había facilitado un número de teléfono. "Es que la factura del teléfono va a la cuenta de mi novio y, ya sabes, podría ver tu número". Esa era la excusa durante los anteriores catorce meses. "Te llamo yo", le escribía él. "No, no. Él puede estar cerca. Prefiero llamarte yo en cuanto pueda". Así se cerraba el círculo. Era inútil insistir más porque las líneas éran del todo paralelas cuando él intentaba hacer uso de cualquier otro sentido.
Ahora era diferente. Ese mensaje de ella en el móvil, significaba que se había podido zafar de la cuenta corriente de su novio y era ella la receptora de las facturas. ¡ Bravo !. Eso quería decir que, ¡ por fín !, podría oir su voz. Su voz después de casi un año y medio. Vana ilusión la suya porque las voces siguen ahogadas. Parecían haberse asfixiado en las cascadas de mensajes. Diez, cien, mil, si hubiese más día podrían enviarse. Mensajes encendidos, ardientes, mezcla de pasión y deseo, de esa ebullición que siente el volcán en su interior cuando está a punto de explotar y su magma caliente quiere salir para bañar de lava la tierra que encuentre a su paso ... "La intersección efímera de los deseos, da tiempo para mucho... y más" "eso de tener mas momentos llenos de tí es un auténtico vicio"... Un vicio, si. Como el que él sentía comiéndose el móvil con los ojos. Cogiéndolo y dejándolo como si, en cada movimiento originado por las idas y venidas del móvil a la mano y de la mano a la mesa, tuviese que venir un mensaje de ella... "Enlázate con mi cama, ahí te querría encontrar ahora mismo..." y, sobre todo, algo que ella siempre le escribía a él: "Lo malo es que deseo más de tu tiempo, quiero mas de lo que te dejo darme... y se que eso me borrará de tu vida".
Fue instintivo, animal. Marcó su número de teléfono sin avisar. Una... dos... tres... cuatro... cinco !!!. "Ha llamado al 69999999999" decía una sincopada voz al saltar contestador "Deje su mensaje después de oir la señal". "No, así no". Y al cabo de un momento, un mensaje de ella: "Has colgado demasiado pronto. No me diste tiempo a cogerlo" y, casi sin tregua, él "¡Te vuelvo a llamar!". "No, no. Ahora ya no puedo". ¿Conoceis la sensación de la mutilación del deseo? Eso es lo que sintió él. Apenas pudo aliviarlo la segunda parte del mensaje: "Mañana te llamo". Y esperó al día siguiente una llamada que no se produjo. Así que él decidió poner fin a esto. O todo o nada. "¡¡Tengo que saber qué hay tras este sentimiento que nos arrastra!!" "¡ Y tengo que saberlo, ya!". Y se lo dijo. De la única manera que pudo. De la única manera que le dejaba. "El miércoles vengo a verte". Un mensaje. Era jueves. "¿De veras? ¡¡ Biennnnnn !! Dime ¿te quedarás esa noche?" Parecía ella saltar de alegría al otro lado del teléfono. Claro... ¿cómo no me iba a quedar esa noche? ¿cómo no me iba a quedar todas las noches contigo?.
Pero el encuentro no se produjo. Tampoco la llamada. Demasiada distancia. Demasiada separación. Demasiadas vivencias no compartidas. Demasiada lejanía.
Ambos pusieron distancia a la distancia y se tornó en un abismo que cansaba remontar. No fueron capaces de hacer de ese tiempo, su tiempo y el mismo tiempo los separó para siempre. Porque no era su tiempo. Vivían en edades diferentes que no quisieron enlazar. Porque no era unir sus vidas lo que deseaban. Muchos demasiados cerraban un círculo de monotonía que no fueron capaces de romper. De puro aburrimiento. Ahora están lejos y no se quieren alcanzar.
Hasta que ella decidió que debían seguir siendo unos extraños. Ya no cabía esperar más. Ya no había que esperar nada. Ya no había nada.
Serían lo que ella, por fin, un día se decidió a confesarle. Unos extraños para siempre.
Pero, las historias están llenas de "peros", las piezas tenían mal encaje. Vaya por delante que estamos ante personajes con vivencias pasadas, turbulentas, pasionales, intensas que dieron al traste con su ingenuidad. Ahora son dos desconfiados y cualquier signo que no sea el acercamiento al otr@, es interpretado como una renuncia al sentimiento y una vuelta atrás que lleva hasta la anterior línea que se había atravesado. Y vuelta a empezar donde se dejó. Esas situaciones se dan, sin duda, como consecuencia de la ausencia de los otros cuatro sentidos. Por eso él quiso avanzar. Porque sabe que la ilusión por sentir ese deseo se agota y muere si se alargan en el tiempo.
Quiso saltarse las barreras, borrar las líneas que los separaba para que no sucediese. En vano. Un intento de encuentro real, no fue posible. "Es que estoy con las oposiciones, el trabajo y no tengo tiempo" escribía, para añadir acto seguido, "...ya buscaré fechas para vernos". "Si, por supuesto que si. Esperaré". Era la respuesta de la pasión de él contenida durante tanto tiempo. Un tiempo en el que acechaban las dudas. La distancia es alimento para la desconfianza. El no "ver", ciega. El no "oler", ahoga. El no "acariciar", enfría. El no "saborear", amarga.
"¿Y si fuese un juego?", pensaba él. "No. No puede ser. Sería un sin sentido estar horas y horas de conversación para que al final todo resulte una farsa", justificaba. "Entonces ¿por qué diciendo lo que dice sentir y sabiendo el sentimiento que sabe existe entre ambos, no está loca por ese encuentro?". El deseo, saben ambos, hace posible lo imposible, sin embargo seguía la ausencia. "¿Y si fuese, en realidad, un hombre?" se preguntaba él horrorizado. "¡ Menuda gilipollez estás pensando!". Otro sin sentido. Demasiada sensibilidad al "otro lado" aunque "¡tú también tienes muy desarrollada tu parte femenina!". "Si, si. Lo se. Pero la excitación física, real y rotunda que siento, ese instinto primitivo y animal que recorre mi cuerpo cuando percibo su presencia, obedece a la atracción de dos seres diferentes y complementarios. No, definitivamente, no se trata de un hombre". Esas diatribas finalizaban cuando ella aparecía. Todo volvía a su normal "anormalidad". Aparecía la sonrisa. Se restablecían los latidos del corazón, en su loca carrera por salir del pecho y el universo entero volvía a girar en el mundo de ellos dos. Solos...
Hacía casi un año y medio que la encontró en uno de esos lugares de contactos que proliferan en "La Red". La forma descarada de una imagen y la provocación de lo que escribía le llamaron rápidamente la atención. Y envió un mensaje aún más provocador que las palabras leídas. Hubo respuesta de forma casi inmediata así que, el siguiente paso era preparse para la estrategia de un encuentro virtual. Era necesario mantener el interés para lograr la cuenta del messenger. Y así fue. Había surgido la llamada atracción virtual, ahora cabía determinar hasta dónde llegaba.
Siguieron días de conversaciones en messenger. Espaciadas por uno y otro lado. Las pautas de la estrategia no escrita del mundo virtual, dice que debes esperar a que sea el otr@ el que te salude e inicie la conversación. Hacerlo antes denotaría interés y supondría poner al "adversari@" en una situación de dominio con referencia a tí. Si a ello añadimos que, tanto ella como él andaban en otras historias más o menos virtuales, hacía que los encuentros fuesen lo suficientemente temporales como para mantener viva la llama del interés. Eso y unas picantes e interesantes conversaciones, animadas con material fotográfico de ambos, resultó de lo más satisfactorio...
"Una chica atractiva la de la foto", pensó él. "Un hombre interesante", debió pensar ella. Y así continuaron, tardes, alguna (escasa) noche. Pero como sucede en estas cosas, las conversaciones cada vez se llenaron de más sentimiento. A pesar de la falta de sentidos. A pesar de la ausencia de tacto, de gusto, de olfato. A pesar de la carencia de oido, a pesar de todo, crecía el único sentido útil para estas relaciones. El sentido o el sentimiento, como se quiera llamar. Y como toda relación basada en la fragilidad y apoyo de un sólo sentido había sus altibajos. Desapariciones, despechos, silencios (no sé cómo denominar la ausencia de escritura en el messenger) pero irremediablemente siempre se volvía. Había raíces. Muy profundas... La atracción era superior a cualquier posible estrategia...
Abril de 1974. Acaban de reabrir la Facultad de Derecho de Barcelona después que la ‘autoridad’, ‘gubernativa’ por supuesto, hubiese decidido cerrarla dadas las continuas protestas estudiantiles que habían surgido las semanas anteriores por el ‘ajusticiamiento’ -a garrote vil- de Salvador Puig Antich y Heinz Chez en Barcelona y Tarragona. Ese mismo mes de abril un adolescente de diecisiete años, muerto de miedo, huía de la policía –a la que llaman “gristapo” o “los grises”- por una ventana del aula magna de la facultad de Derecho cuando los uniformados interrumpieron la clase de Derecho Político a garrotazo limpio contra todo lo que se movía -allí debían ‘moverse’ mas de cuatrocientos- y justo en el momento en que el profesor explicaba algo tan inocente como el Commonwealth. El dómine intentaba pedir explicaciones de aquello al que parecía estar al mando de aquél pelotón de aporreamiento. Fue detenido por ello y llevado a las dependencias policiales de la Vía Laietana 43 (entonces Layetana) de Barcelona. Era un lugar que conocía bien porque no fue la única, ni última vez que iba. El profesor de Derecho Político (Constitucional para los mas avezados) era (es) Jordi Solé Tura .
La represión que la agónica dictadura franquista desató aquél mes de abril, acabó con las tímidas expectativas de reforma política que dos meses antes preconizaba el gobierno ‘Arias Navarro’ y su Espíritu del 12 de febrero’. Sin embargo tal día como hoy pero de aquél año, una revolución en el vecino Portugal, llenaba de claveles los tanques y fusiles del ejército sustituyendo su sonido de muerte por el de “Grândola, Vila Morena”repetido una y otra vez por Rádio Renancença. De esa manera acababa una de las dictaduras más longevas del mundo, la salazarista. Y a nosotros nos invadió una sensación de soledad. Bueno yo la verdad es que no me sentía solo. Es más, buscaba la soledad para navegar en un mar de hormonas, convenientemente azuzado por la lírica del amor. De mi primer amor recién nacido en ese abril. Además si ahora la política me la trae al pairo, con mayor razón antes que era obligatorio no hablar de ella. Así que en aquél mes de abril era relativamente feliz.
Luego vinieron otros abriles no tan alegres. El de 1976 fue el de mi incorporación al mundo laboral. Bueno, no exactamente. En realidad lo que acaeció fue mi advenimiento a la función pública dónde rápidamente me imbuí de la filosofía administrativa. Entendí la diferencia entre trabajar y “hacer permanencias en el trabajo”. O el chascarrillo que día a día se repetía por despachos y pasillos, "ya que no hemos sido puntuales al entrar, al menos que lo seamos al salir". Años mas tarde, en un mes de abril de 1987, me fui de la Administración (espero) para siempre, recuperando la ilusión por el trabajo.
Ha habido abriles tristes. Tal día como hoy de hace trece años murió mi padre (¡cuánto te echo de menos papá!) Se fue el mismo día en que nació.78 años.Con él desapareció uno de los últimos maestros en el arte de la seducción. Un sibarita del lenguaje. Un gourmet de la palabra.Un hombre elegante que encandilaba cuando te miraba con sus ojos verdes. Algún día si las ganas y el tiempo me lo permiten, escribiré acerca de él.
Y justo hoy falta un solo día para que se cumplan los mil cuatrocientos sesenta y uno, cuatro años, que nació “Entre Líneas”. Por eso me he puesto a recordar algunos retazos de mis abriles. Que ya son unos cuantos.
“No te extrañe, estaban próximos, todo lo próximos que cabe esperar de esta relación nuestra tan distante... sólo me refiero a la cantidad de quilómetros físicos que nos separan.
Hoy estoy algo embotada, acarreo un resfriado, o los síntomas del mismo desde ayer y en grado mayúsculo, con lo que deberé de parecerte incoherente en algún momento, pero sé que sabrás perdonármelo.
Lo de los jovenzuelos no le atañe, quiero decir, que el comentario no le situaba en la senectud, ni mucho menos en la mediana edad, lo que es trágicamente cierto, es que con 23-24-25-26-27-28-29 … los varones, o la gran mayoría de ellos, son insufribles. Ya le daré motivos o explicaciones en otra ocasión.
Ahora si, vengo pergeñando desde la lectura de pedírtelo sin ambages, esto es, desempolva la alfombra que para casos de urgencia utilices, y recógeme a eso de las siete, que ya estaré de puro desmayo febril, desvanecida, y me acunas con los cuentos y con las hadas, aunque prefiero las de caballeros y dragones; y me arropas con tu propia piel o con mullidas y etéreas plumas… cuando creas conveniente que abandone los brazos sedosos de Morfeo, me arrastras del sueño a la diástole, de la diástole a la sístole, de la sístole al éxtasis y finalmente, si nos restan fuerzas para algo, que el que pueda llame a un taxi que me regrese de nuevo a mi habitación de cohabitante, a mis sueños en soledad, a mis páginas…
Espero que a lo único que le dedique su bondad culto regular, sea a la embriaguez de los sentidos, única materia objeto de culto,según mi propio entender.
Beso terriblemente extenuado.
P.S. Sin gana alguna que justifique mi presencia en este puesto de trabajo mío, le advierto, que hoy necesitaré un mimo, detrás de otro, detrás de otro, detrás de otro, detrás de otro, detrás de otro, detrás de otro… ad infinitud.
El (12):
“Los tendrás… al igual que tu me despiertas los sentidos cada mañana… uuuhhhmmm… no puedo evitar que mi corazón se “sistodiastolice” desaforadamente con sólo verte en verde…. ;) Un beso, una caricia, una sonrisa …. Vendrán más hoy. Al menos eso puedo ofrecerte… con el corazón. ”
Ella (13):
“Le encuentro más lacónico de lo habitual… perdone que siga manteniendo el trato consular… y además le escucho flirtear con el ínclito ‘kiwi’, mi más tenaz opositor, mi rotunda ruina.
¡Al final les pediré a ambos que terminen haciéndome los deberes!
Son como críos, oyes… como críos.
El (13):
“Vaya en mi descargo que, el anterior correo, fue un adelanto de lo que, con la tranquilidad que me ofrece mi espacio, vendrá… Y dígame ¿acaso está mal flirtear con la imaginación… aunque sea de un hombre? ¿opositor dice? ¿me dirá ahora que prepara clases para funcionarios? ¿su ruina? … Cuente, cuente… J”
El (14):
“Y yo aquí esmerándome en enviarte señales y tu aún no te habías dado cuenta que, desde el segundo correo que nos cruzamos, ya tenía desempolvada la alfombra de las grandes ocasiones ¿No viste mi “biplaza” aparcada al lado de la chistera y la varita? Si. Yo no sé si preparé la alfombra desde que me regalaste tu primera sonrisa o si fue cuando me definiste como “zascandil”. En cualquier caso llegó el momento en que mi alfombra, falta de magia, me dijo que eras la persona adecuada para proveerla de ese combustible necesario para un viaje hacia el planeta de las “posibilidades imposibles”.
Hoy, aunque no me lo hubieses pedido y sin temor al contagio, te hubiese arropado, piel contra piel (¿has escuchado sonido mas sensual que el choque de una piel contra otra?) y te hubiese susurrado (sé que el punto “g” está en las orejas) historias de caballeros y dragones. Hubiésemos cabalgado por bosques llenos de claroscuros, casas encantadas y castillos abandonados llenos de hiedra y misterio… y, entre galopada y galopada, hubiese recogido tu sueño en mis brazos para depositarlo en un bolsillo que tengo justo al lado de mi corazón. Así, estoy convencido, mis latidos habrían sido la música que te acompañase…
Hace más de un año un libro me cautivó. Trataba,fíjate qué simpleza, sobre la construcción de una catedral en el siglo XII. Desde entonces todas mis “historias” tratan sobre caballeros, damas, dragones y castillos. Y estoy encantado (aún más) de que me hayas revelado tu necesidad sucesiva de mimos. Además de alimento para el espíritu, quiero acariciar también tu alma y, cuando logre descubrir la técnica de transposición de la pantalla del PC,tu cuerpo… ilimitadamente. No quiero ni pensar qué ocurrirá cuando inventen el “chip” de olores y le llegue el de tus feromonas.
Un beso único e indivisible”
Ella (14):
“Será que sigo griposa y no llego al meollo del asunto. Vamos a ver J.A. de mis entretelas ¿O sea qué ya tiene la alfombra preparada? ¿Y cómo me he quedado yo esperándole esta noche? ¿Cómo? Ahhhhhhhh! ¡Ya sé! No tiene “usté” más que una ubicación remota, algo intangible. Vamos a ver, no número, no calle, no piso ni puerta, no nueve dígitos para oírnos. Pero si tenía ya prevista la vista o audiencia previa ¿por qué no me donó los suyos, sus coordenadas, sus cardinales, sus domicilios? Espere, espere. Ahora todo cobra sentido, hay más doncellas, peligro,, hay otras o, lo que sería peor, tan sólo una más… claro, yarecuerdo. A ver, resumamos. Me ofrece mimos si pido mimos. Pregúntome: ¿cuándo yo los necesite? ¿cuándo Ud. esté disponible? ¿Qué sincronización habríamos de forzar? Mas… me ofrece susurros si le pido susurros (no recuerdo tal solicitud, tal vez un cuento, el de dragones y caballeros, sin melífluas princesas, entendí que entendió, ni historias mágicas, que luego la magia sólo era un truco de manos ligeras) Tengo las mismas preguntas acerca de esto.
Me ofrece su piel. Mire eso se lo agradezco enormemente, porque tengo la piel aterida de la gripe, o febril, por la misma causa, y no me acompaña mucho la temperatura al espíritu ¿Le importaría en tal caso abanicarme cuando me subiera la fiebre y cubrirme cuando me bajara? Ya sé que suena un poco egoísta por mi parte pero esto está incluído en el capítulo de mimos, antes que me los escamotee con alguna argucia, en la sección de mimos con intención, párrafo con intenciones ímprobas… pues eso.
J.A…. dime corazón qué libro es ese, editorial, autor y título, a una adicta a la letra no le puedes donar críptica información.
En cuanto a lo del chip, yo conozco una solución, la de toda la vida, la de la vida entera… Ahora solo falta que conteste a esas preguntas que median este mensaje.
“A ver señor mío, con mitad de nombre empecinado por empezar por J (le aseguro desde ya que no le tengo ninguna inquina a la letra,, joven) … me ha dejado en el libro de visitas una gata caliente un mensaje para su bondad, espero que tenga la bondad misma, para contestarle en su página, que esto de hacerle de Celestina me viene mal y en el peor momento.
Después… que me siento halagadísima don José (espero que no sea Ramón la otra mitad) por lo de que mis letras acaben residiendo en su disco duro de usted.
Y ahora si… divagas casi mejor que yo, te pregunto por tus cuitas y me sales con el espléndido día marino… ¿será del sur el señor? O con aquello de que es un sátiro en la red, con la masificación de sátiros que tiene ya.
Se me declara infiel. Venga, vale… ¿Infiel a qué o a quién? Y no sólo eso… sino que es leal, cualidad que le elogio, pero también debo preguntar si la lealtad sólo se la debe Ud. a alguien o es genérica. Y por último. Si los días que te tocan son tan plácidos, tan serenos, tan luminosos, J (¿B?) de mi vida, hazme sitio para unos cuantos, que estoy que desfallezco de tanto trabajar y necesito aplacar ciertas tormentas internas. No te preocupes, saldrías indemne, salvo alguna magulladura, o arañazo o mordedura inocua.
Besos escarchados de frío”
El (10):
“Pues no se lo va Ud. a creer pero la otra mitad de mi nombre es “Angel”. Así que, juntado con la otra mitad, lo tendrá completo. Y desvelado el misterio del nombre que le dirá muchas más cosas de lo que en un primer momento pudiera parecer, pasaremos al asunto de la ocupación de un espacio, de su utilización sin por ello abonar peaje o alquiler alguno. En primer lugar me apresuro a pedir disculpas porque alguien le haya utilizado dicho espacio para lanzar (o continuar) una diatriba contra mi alias (que no, en este caso, contra mi persona) En segundo lugar y como ya habrá imaginado cumpliendo aquél dicho de los “dos no se pelean si uno no quiere” y, añadiendo al mismo, mis tendencias a preservar todo tipo de paz, ni por asomo contestaré a ese mensaje, ni en privado ni, por supuesto, en público. Para estas cosas tengo sentido del pudor y, sobre todo, de la vergüenza. Por ello le pido perdón de antemano por las molestias que le pueda ocasionar. Y para acabar con este tema al que no quiero dedicarle ni un minuto más de nuestro valioso tiempo, dos cuestiones. Una es que, aunque parezca una justificación –y los de mi gremio siempre decimos “justificatio non petita, acusatio manifesta”- es que, con la escribiente en cuestión, fui amable durante un largo período de tiempo. Repito e insisto. Amable. Y un amable virtual siempre, ya que no tengo el gusto de conocerla personalmente.
Y lo que ahora me da vueltas en la cabeza y es mi preocupación es otra cosa. No te conozco. No sé quién eres ni si lo sabré alguna vez. Pero me importa saber de ti y de tus circunstancias…
Por hoy no puedo escribir más. Me voy a cortar el pelo aunque, la fuerza, la perdí antes.
Un beso … de puntos suspensivos. J.A.”
Ella (11):
“Pues haré todo lo posible por creérmelo… aunque menuda ironía irle a poner a Ud… Angel, nada menos.
Por lo de la gata no se preocupe, no me ha importunado en absoluto, apenas se ha dirigido a mi persona, salvo que me intrigaban los lazos que pudieran unirles. Por cierto… su gremio debe ser el de los letrados togados ¿si?. Conocía el dicho por otro compañero suyo de labor. No dudo de su amabilidad y de su afabilidad para con cualquier ser humano, sea del género que sea. Imagino que ella habrá quedado encantada con el tan amable José Ángel y, claro, como es de suponer anda buscándole las vueltas, cosa muy lógica y muy humana que no me epata en absoluto.
No me conoce, pero todo en esta vida tiene remedio, salvo la parca. Eso deduje de sus textos, que al menos algo le intereso… y hace bien en acicalarse y en contármelo.A mí, aunque divague mucho, me tiene Ud. detenida … y concentradísima… en su persona.
Un beso fluctuante.”
El (11):
“Esos besos, a latidos del corazón, los he sentido próximos. Tan próximos que casi he podido notar el aire caliente de tu respiración… Seré yo quién esté expectante en tu próximo correo para ver qué ocurre cuando irrumpa la “diástole”. Y me he permitido empezar así el correo por la calificación de lisonjero de la que me has imbuido. Generosa calificación por otro lado… Si continúas por ese camino puedo inundarte de sueños, viajes fantásticos, elfos, hadas, enanitos (y gigantes), brujos… y llegar hasta las orillas del Paraíso a bordo de la alfombra mágica que desempolvo en muy contadas ocasiones. En mi compañía, por supuesto. Estoy pensando en el contraste cuando nos zambullamos, de consuno, en tu mar de realidades… aunque, de momento, ábreme la puerta de tus sueños porque, sino, me voy a colar por la ventana.
Por cierto, mi gran tolerancia y sentido del perdón anticipado hacia Vos me está permitiendo escribirle este correo … ¡¡¿qué es eso de no considerarme joven a mis años?!! ¡¡Señora!! Que aún conservo toda mi cabellera (canosa, eso si)
Hoy te voy a dejar un beso muy especial. Como aquél último que “recidistes” (palabra de nuevo cuño fusión, como el beso, de “recibistes” y “distes”) y te dejó literalmente pegada a unos labios… Es domingo. Día de culto. Me voyyyyyyyy.”
" Cuando los ejércitos comiencen a moverse y las banderas ondeen y los slogans sean vociferados, ten cuidado muchacho porque son las castañas de alguien más quemándose en el fuego, no las tuyas. Son sus palabras por las que estás luchando y no estás haciendo un trato honesto, tu vida por algo mejor. Estás siendo noble y después que te maten el motivo por el que entregaste tu vida no te hará ningún bien y posiblemente no hará bien a nadie más tampoco.
Talvez esa sea una mala forma de pensar. ¿Existen muchos idealistas por ahí que dirán qué hemos caído tan bajo que nada es más precioso que la vida? Seguro que existen ideales dignos de luchar por ellos y hasta de morir por ellos. De no ser así somos peores que las bestias del campo y nos hemos hundido en la barbarie. Entonces dirás, eso está bien seamos bárbaros con tal de no tener guerra. Tú mantén tus ideales mientras a mi no me cueste la vida. Y ellos dirán pero seguro que la vida no es más importante que los principios. ¿Entonces dirás o no? Talvez no la tuya, pero la mía lo es. ¿Qué diablos son los principios? Nómbralos y quédatelos.
Siempre podrás escuchar a la gente que está dispuesta a sacrificar la vida de alguien más. Son muy ruidosos y hablan todo el tiempo. Los puedes encontrar en las iglesias y escuelas, en los diarios y las legislaturas y los congresos. Ese es su negocio. Ellos suenan maravilloso. Muerte antes que el deshonor. Esta tierra está santificada por la sangre. Estos hombres murieron en la gloria. No deben haber muerto en vano. Nuestra muerte es noble. Hmmmm. ¿Pero que dijeron los muertos? ¿Ha regresado alguno de la muerte? ¿Si quiera uno sólo de los millones que murieron alguno de ellos regresó y dijo en nombre de Dios, estoy contento de estar muerto porque la muerte es siempre mejor que el deshonor? ¿Dijeron estar contentos de morir por hacer un mundo mas seguro para la democracia? ¿Dijeron me gusta más la muerte que perder la libertad? ¿Alguno de ellos dijo es bueno pensar que me volaron las entrañas por el honor de mi país? ¿Alguno de ellos dijo mírenme estoy muerto pero morí por la decencia y eso es mejor que estar vivo? Alguno de ellos dijo aquí estoy y me he estado pudriendo dos años en una tumba extranjera, pero es maravilloso morir por tu patria? ¿Alguno de ellos dijo, Viva! morí como un hombre y estoy feliz, miren como canto aunque mi boca se atraganta con lombrices?
Nadie sino los muertos saben si todas estas cosas de las que la gente habla son dignas de morir por ellas. Y los muertos no pueden hablar. Así que las palabras sobre muertes nobles y sangre sagrada y honor y demás están puestas en los labios de los muertos por los ladrones de tumbas y los mentirosos que no tienen ningún derecho de hablar por los muertos. Si un hombre dice muerte antes que deshonor es un tonto o un mentiroso porque él no sabe lo que es estar muerto. Porque no es capaz de juzgar. El sólo sabe sobre la vida. El no sabe nada sobre morir. Si él es un tonto y cree en la muerte antes que el deshonor, déjalo ir por delante y que muera. Pero todos los jóvenes que están muy ocupados en la pelea deberían dejarlos tranquilos. Y todos los que dijeron que muerte antes de deshonor era pura tontería, que lo importante es la vida antes que la muerte, deberían dejarlos en paz también. Porque los que dicen que la vida no es digna de ser vivida sin ideales tan importantes que estés dispuesto a morir por ellos, están todos locos. Y los que dicen ya verás llegará un tiempo en el que no puedas escapar y tendrás que luchar y morir porque de eso dependerá tu propia vida, ellos también están locos. Están hablando como ignorantes. Están diciendo que dos y dos no suman nada. Están diciendo que un hombre tiene que morir para proteger su vida. Si aceptas pelear aceptas morir. ¿Ahora si mueres para proteger tu vida, no estás vivo de cualquier forma, así que dónde está el sentido en eso? Un hombre no dice dejaré de comer hasta morir para librarme del hambre. No dice gastaré todo mi dinero para ahorrar dinero. No dice quemaré mi casa para librarla del fuego. ¿Por qué entonces deberíamos desear morir por el privilegio de vivir? Debería existir tanto sentido común sobre la vida y la muerte como lo existe para ir a la tienda y comprar un pedazo de pan. [...] No existe nada noble al morir. Ni siquiera cuando mueres por honor. Ni siquiera cuando mueres como el mayor héroe que el mundo haya visto. Ni siquiera cuando eres tan grande que tu nombre nunca será olvidado y quién es así de grande? Lo más importante es su vida muchachos. Ustedes no son nada muertos, excepto para los discursos. No los dejen burlarse más. No pongan atención cuando les den palmadas en los hombros y les digan, ven con nosotros tenemos que pelear por la libertad o cualquier palabra que usen, porque siempre hay una palabra. Sólo digan, señor lo siento, no tengo tiempo para morir, estoy muy ocupado y después den la vuelta y corran como si el diablo los siguiera. Si ellos dicen cobarde, no presten atención, porque su trabajo es vivir y no morir. Si ellos hablan sobre morir por los ideales que son más grandes que la vida, ustedes le contestan, señor usted es un mentiroso. Nada es más grande que la vida. No hay nada noble en la muerte. Qué hay de noble en yacer en la tierra y pudrirse. Qué hay de noble en no volver a ver la luz del sol. Qué hay de noble en que te vuelen las piernas y los brazos. Qué hay de noble en ser un idiota. Qué hay de noble en ser ciego y sordo e ignorante. Qué hay de noble en estar muerto. Porque cuando esté muerto señor todo se habrá acabado. Ese es el fin. Será menos que un perro, menos que una rata, menos que una abeja, que una araña, que un gusano blanco arrastrándose en un depósito de estiércol. Usted está muerto señor y murió por nada. Usted está muerto señor. Muerto. "
Johnny cogió su fusil (Dalton Trumbo)
Ella (7):
"Ufff .. lo del fusil del tal Jota ha sido demoledor.. oiga, me está llamando vocinglera, panfletaria o algo peor? (perdone que recurra al tratamiento para estos menesteres)
Le advierto que la muerte, para una servidora es injustificable, la de cualquiera. Otrosí, soy más pacífica que la columbus blanca esa que porta en el pico una ramita de olivo y que tan denostada está. Alora.. he sobrevivido al texto y he recuperado el habla, que es mucho, señor mío. Tendré que regresarme luego, porque eso sí.. me he quedado bastante resacosa.
Buenos días, tengas.
Y beso desprovisto de armas."
El (8):
"Tal vez el autor de la película no se explicó demasiado bien... o yo no acerté al enviártela. Si repasas el contenido del escrito es profundamente antibelicista. Un canto a la libre elección del individuo.... Y, sobre todo, a la Paz. Por eso, ante su faceta de "conductora" (léase bien "conductora" no "conducator") de asambleas, me pareció una buena idea el que tuvieses ese fragmento a modo de "manual"... ;-) Y, sin ningún género de dudas, los besos, las palabras e, incluso, los muertos, deben ir siempre desprovistos de armas... Como siempre, te espero. Un beso..."
Ella (8):
Acertó, y entendí que destilaba antibelicismo, en lo que me quedé patidifusa fue en las intenciones.. esto es, además de como manual para la conductriz (me lo acabo de inventar) quería expresarme cierto desacuerdo con mi actual estado de voceadora asamblearia? quería decirme que ya no tiene fé en la política? quería darme sustento para el alma? de ahí mi natural escepticismo y puede que esa agria, sin acritud pregunta mía en voz alta.. pero nada, está bien, ahora entiendo que sólo lo hizo con ánimo pacifista, para evitar que a mí me dé un síncope en alguna reunioncita, en vista d elo que he escuchado ya en las anteriores, a tenor de los enfretamientos, nunca suficientemente dialécticos..
Te agradezco el fragmento, en serio.. es casi mi propia declaración de intenciones.
Beso gozoso.
Se me olvidaba (la edad, ya sabes. La mía, por supuesto :-))... procuraré no cargarte de texto. Luego se "amontonan" las ideas y odio las aglomeraciones...
No debe preocuparte lo de los textos, los tuyos los vampirizo con entusiasmo.. aunque las aglomeraciones, también me molesten de tanto en tanto, les encuentro utilidad.. has probado a perderte de la vista de todos en una? no hay mejor manera de hacerse invisible y desaparecer.. :)"
El (9):
"Si es que ya lo decía yo (a mi mismo, claro está) cada mensaje tuyo hay que mirarlo, asimilarlo y, si puedes, contestarlo. Y, aún siguiendo esa metodología, no siempre se acierta con la respuesta. Y escribo esto al hilo de los “temas” que se han suscitado en tus tres últimos mensajes y que merecen algún tipo de reflexión. Procuraré sintetizarme (que ya es dificil dada mi natural tendencia al rodeo y abrazo J). Vaya por delante que tu faceta de “voceadora asamblearia” (término que recojo del original tuyo) puede ser tan loable y sacrificada como lo eran las misiones de la recientementebeatificada Teresa de Calcuta. Lo que en ningún caso me permitiré es estar en desacuerdo con cualquier actividad humana líbremente consentida salvo, aunque es una obviedad, aquellas que representenalgún tipo de violencia. Lo que si lamento es el no poder verla, contemplarla y, estoy convencido, admirarla en esa faceta (Y, a partir de aquí si que procede el tratamiento lejano ;-)).La envidia por aquell@s que disfrutarán de Ud. en mi caso, salta todos los controles de la evidencia. En consecuencia, una vez aclarado mi entusiasmo (contenido, eso si) por su actitud como “voceadora asamblearia”, ya habrá concluído que mi intención al enviarle el fragmento de la obra de Dalton Trumbo, era para alimento de su alma, que no sustento ya que aquella la intuyo excelentemente aposentada... Y, sin ánimo de insultar su inteligencia por la explicación-petición que a continuación escribiré, habrá sabido leer entre líneas y saber que lo que le (te, a partir de aquí giramos de nuevo) te estoy pidiendo es que me ilustres, me cuentes sobre esa, a veces, “sincopada” faceta... Me quedan cuestiones. Se que muchas... No me resisto a entrar en temas, por ejemplo,más escabrosos que nos han quedado pendientes como tu habilidad para escribir sobre las pieles. Doctrina esta en la que me encantaría iniciarme... Y si,me pierdo de vista con mucha frecuencia, sobre todo cuando tengo la impresión que hacerme demasiado evidente no me reporta beneficio alguno... Pero ¿sabes otra utilidad, algo indecente ;-)), que se le puede dar a una aglomeración, a una multitud?. Ese tema lo dejo para cuando hablemos de pieles... Un beso sonriente y complacido.
P.D. ¿Me podrías desarrollar lo que es un “beso gozoso”?"
Ella (9):
¿Te puedo hacer una pregunta previo saludo matutino? (da igual, la formulo y si quieres contestas) Escribes en Word y después lo trasladas? es que esa es la sensación que da por la aparición de número ajenos al mensaje y esa fatídica j.
San viernes bendito y muy buenos días
Le hago un resumen de mi actual situación personal por si percibe cierto humorcillo negro.. vamos a ver, mi hermana se marcha de una empresa en la que llevamos, ambas, siete años trabajando. Ha provocado un cataclismo su partida, debido a que aunque somos "absolutamente prescindibles" (cosa que todos los jefes que tenemos por encima se han hartado de decirnos) no saben a quién emplear ahora que conozca mejor la empresa y se haga cargo de sus responsabilidades. Mi hermana y yo , encantadas de la vida, yo por que se lo merece y ella porque por fin va a tener un salario digno y un trabajo menos esclavo
Esta mañana se descuelga mi jefe diciendo que vamos a cerrar. Cojonudo, a estas alturas y tras un años oyéndole la misma cantinela, casi estoy deseando
Y ahora procedo a contestarle, mi responsabilidad como vocal todavía no ha requirido de mi natural prestancia, amén de mi tiempo, con lo cual, solo he tomado investidura del cargo y santiamén. Así pues, no se ha perdido aún gran cosa, salvo la serie de felicitaciones y aspavientos propios del momento. En lo que se refiere al cargo a desempeñar, lamento no poder informale aún, por dos razones obvias, una la prudencia..(todavía no sé con quién me juego los cuartos-expresión populachera que sin duda entenderá fácilmente), el desigual flujo informativo, y sin ánimo tampoco de insultar su inteligencia le explico, que apenas me compensa su bondad con alguna de sus cuitas o detalles más o menos azarosos (observará que le hablo más allá de la linde respetuosa).
sigue en el mensaje numero dos, vayan sin embargo, dos besos de anticipo.
Espero dejarle con la suficiente intriga al respecto de mi faceta política
No te resistas, cualquier resistencia puede ser vencida. Si me planteas cuestiones fuera de la discusión mantenida, probablemente el cambio de tercio, de mano, de asunto.. me obligue a ser rigurosamente sincera, no quiere esto decir que no lo sea, ni que lo deje de ser. Me temo que poco puedo enserñarte de pieles de tan avanzado que se halla el cuento, sin embargo, no me negaría
Un beso gozoso.. es.. aquel que además de transmitir esa deliciosa intimidad del beso, provoca una reacción placentera, tanto para el que lo da como para el que lo recibe.. o sea, pleno de gozo.
"Buenas noches... Estaba repasando los correos que nos habíamos remitido y he visto que ni uno empezaba con el saludo ritual se tratase de día, tarde o noche...o cualquier otro de los "al uso". Y me ha parecido bien que, si seguimos con esta correspondencia, cambiar algunas cosas corriendo el riesgo, lo se, de volverme vulgar a sus ojos... a tus ojos. Continuando con este tono desenfadado y algo más próximo (debe ser el viento que sopla con fuerza lo que me impulsa a ello. No. Mentira. No es el viento. Es una extraña necesidad que tengo hoy) te hablaré o, más certeramente, te escribiré sobre cosas más sencillas, más mundanas. Te escribiré sobre sensaciones, intuiciones en definitiva, sentimientos. Si. Ese terreno es peligroso pero ¿sabes? estoy cansado de evidencias, de estrategias, de oir y leer una y otra vez lo mismo, de que las palabras que se dicen o escriben choquen ayer, hoy y mañana contra la pared de la realidad de los hechos. Y he creído, intuído que podrías ser una buena interlocutora para ello... ¿Por qué? Tal vez tu alma?... Quizá tu mente?... Me habrá llegado algún latido de tu corazón?. No lo se y, cuando te escribo estas letras, no se si lo sabré. Si. Confieso. Soy pecador. Un débil pecador y, por eso, te escribo este correo. Porque, finalmente, resulta que estoy hecho de la misma substancia que los humanos. Hasta ... ¡¡ ya sabes !! Un beso, descarado e irreverente y, sobre todo, una sonrisa. Aunque haya sido fugaz"
Ella (5):
"Felices días..
Repasaba sobre mis letras y las suyas ya pasadas?? y qué ha devenido de eso, además de saltarnos desde los inicios la formalidad de saludarnos el día, o desearnoslo bueno.. como si lo bueno, en realidad, no se pudiera leer impreso apenas una línea más abajo..?
No acepto el tratamiento a perpetuidad de cortesía, así que prefiero que me tutees desde ahora, tampoco acepto pasar por la cribadora de títulados o estultos que usted pretende, oiga.. eso es mucha responsabilidad para una persona como yo... tan ocupada, con este escaso momento lúdico que dedicarle.. ya usted sabe. Además confieso, soy perezosa, y cada día es peor..
Me gustará por tanto el viraje que le vaya a dar a sus escritos, contándome de sus sentimientos y pareceres.
De esa misma substancia estamos todos hechos, señor mío, aún no he conocido a nadie lo suficientemente divino.
Hasta la noche, que parece ser su hora más accesible..
Mi sonrisa, salvo casos escrupulosamente contados, suele ser perenne siempre que encuentro una misiva suya.. por si le sirve para dejar de fustigarse al menos por hoy. :)
Beso despreocupado y exhausto."
El (6):
"Espero haya pasado Ud. un agradable fin de semana... Tal vez se pregunte el porqué de mi vuelta a la fórmula de cortesía... Los antiguos latinos lo sintetizaron acertadamente hace ya mucho tiempo, "quid pro quo" (aunque imagino que anteriormente algún anónimo ciudadano lo diría en otra lengua). Si. Creo en que el trato próximo debe ser recíproco. No me gustan los desniveles... ¿Se imagina Ud. mirarse en diferentes planos? No se llegaría nunca a hablarse (en este caso, escribirse) a los ojos. Y yo necesito "ojos", entre otras cosas, para poder hablar o escribir "virando"... de sentimientos e, incluso, pareceres. Siguiendo el hilo de su correo, me escribe sobre su pereza... y cada día que pasa peor. Debo entender que su pereza se ciñe a otros menesteres de su quehacer diario y no a los que se refieren al alimento del espíritu. Si. Lo he escrito bien. Lo que, irrogándome un papel de intérprete de sus deseos que igual no me corresponde, Ud. desea con las palabras es que le alimenten el espíritu... o, caso de no creer Ud. en ello, algo similar. Además, su sonrisa que, y cito textualmente "perenne", así la delata... ;-). No me obsequie, pues, con su pereza, si quiere de mi ese alimento. Los sentimientos y pareceres son incompatibles con ella... Y debo agradecerle el que, los escritos que le dirijo, sean recompensados con su sonrisa. Viniendo de sus manos es todo un cumplido que, por supuesto, en un ser tan vanidoso como yo causa efecto. Claro que no espere que yo le hable de sus muchas virtudes unas evidentes, otras intuídas. Hablarle (escribirle) sobre ellas barrunto que no sería de su interés por dos motivos. Uno porque ya es consciente de ellas y otro porque podría interpretar que se despertó en mi el "cazador" que llevo dentro. Y nada más lejos de mi intención el intentarlo. Yo también necesito de alimento para el espíritu y Ud. me lo está dando... aunque en pequeñas dosis... ;-)) Un beso por ello."
Ella (6):
"El fin de semana ha sido menos espeluznante de lo que a priori parecía, y además me encontré en una asamblea con un nombramiento que no esperaba, para mi propio sonrojo. En fin, no puedo contarTe mucho sobre el asunto, hasta que no sepa cómo han sucedido las cosas.
El caso es que, TE ruego me apees del tratamiento de cortesía, salvado el escollo por buena parte de mis sonrisas y otra buena cantidad de sus letras.
Adivinaste, mi infinita y creciente pereza solo afecta a aquellos menesteres más engorrosos, como el trabajo, en nada se refiere, ni me refiero yo al alimento de mi espíritu, como bien dices.. ojalá pudiera dedicarle el día, a ensoñaciones, lecturas varias, paseos ociosos, demoras bajo las sábanas.. en compañía, claro es, de otro morador de las mismas, de lo que se puede colegir, que no aspiro a imprimir huella en este mundo, más que las que deje sobre ciertas pieles, también me sirve el singular, pero nunca se ha dado en ese número.
No me preocupa el cazador que lleves dentro, ni me asusta, ni me amilana. Sí me preocupa que dejes de aparecer a vuelta de correo.. esa sustancia con que mi alma se nutre, caballero, ya sabes.
“Agradezco sobremanera que me llamase Ud. ‘flor’ y no un estadio anterior al desarrollo de la misma… ;-) Por supuesto no quise ser grosero con el tema de la edad y di por entendido que, una mente tan preclara como la suya, consederaba el contacto con sus congéneres una cuestión de calidad, no de cantidad…. Y, como penúltima respuesta a la suya,lamento decepcionarla al no aceptar su propuesta de matrimonio (porque la pregunta sobre mi estado civil, he intuído, se debía a ello J) Finalmente un reproche que procuraré ‘poetizarlo’… ¿qué pecado cometí contra vosotros naciendo? ¿no nacieron los demás? Pues si los demás nacieron, qué privilegios tuvieron para ser ‘don’ y ‘doña’ y yo humilde señor. Las respuestas, cuando me llegue un solo latido de su corazón… Calderón de la Barca, navegando en su sueño por “La Red”.
Ella (3):
“Hombre! Un zascandil con gracia… no me extraña si me encuentra extrañada, perpleja o algo peor, son ustedes una especie endémica y no atisbo a adivinar las causas que causan su rápida extinción.
Ah! Ya está casado… pillastre! No era en sí una oferta, ni ofrecimiento siquiera, pero por no afligirle lo dejo en desvanecimiento de mi sentido común en pos de cercenar sus alas, cosa que prometo no volverá a producirse a sus ojos J
Sepa que me sé de memoria todos los diálogos de Segismundo, cosa de mucho mérito, aunque escaso beneficio, tan sólo salvo para reconocer posibles lloriqueos que no atiendo a menos que vayan cumplimentados con sus sellos y sus firmas, y sus datos… pertinentes. Es más, si he pecado ya, yo le absuelvo que seguro que es una niñería, a menos que haya asesinado, de lo que no le creo capaz aún, puesto que no me conoce… J
Y besos con frenesí, claro”
El (4):
“Si es que la suerte me es esquiva (y no es un lloriqueo) He ido a parar con una ‘burócrata’ (sin ánimo peyorativo, por supuesto) de la amistad, de la relación… No sabe Ud. cómo lamento que los envíos estos electrónicos (llamados correos) no lleven ni sellos, ni firmas ni, tan siquiera más datos de los que un@ tenga a bien incluir. Le pido humildemente perdón por ello y por mi estado civil, y por ser de esa especie tan despreciable, ligera y enredadora. En definitivas cuentas, le pido perdón por existir…J Y, no puedo terminar mis disculpas sin que ello lleve aparejado un agradecimiento. Gracias por absolverme de mis pecados, incluso de los no cometidos en su persona. No sé que haría nuestro mundo sino existiesen personas como Ud… Pero sobre todo, lo que quiero agradecerle de corazón, es su interés en leerme y haberme regalado su tiempo y, por supuesto, un retazo de su nivel intelectual tan generosamente… Lo único que puedo dejarle es mi sonrisa e, indudablemente, un beso que Ud. situará convenientemente ;-)”
Ella (4):
“Ud. cree? Me refiero a lo esquivo de la tal ‘suerte’, que ostentando ese género, no puede por menos que ser una golfa e irse con el primero que la cautive.
Insisto en apreciar su sentido del humor, sorna o sarcasmo salido de sus dedos, no piense que se dan como las hojas caídas al otoño, aunque tampoco quiero celebrarle mucho sus méritos, vaya pensar que estoy hilando lo posible para darle lustre y una vez lustrada… bueno, ya me entiende.
No eran necesarios tantos perdones y creo que lo sabe, si lo utiliza para darme a morder de la misma estopa, hasta me parece gracioso, pero que sepa que soy consciente de que su mundo y el mío, este que habitamos por igual, usted desde hace más tiempo, vale… pues ese al que me refiero, va a seguir girando esté yo morando sobre él o no.
Empiezo a suponer que peca más de lo que cuenta, y que sabe que yo no tengo ninguna legitimidad para perdonarle nada, salvo a mis ojos, que conste.
No debe agradecerme nada (lo de mi tiempo y mi capacidad lo ha dicho abiertamente usted, yo ni siquiera lo he insinuado) por último, salvo que le recomiende que cambie a Calderón, esporádicamente, no es necesario que sea ‘per se’, por algo más actual… no sé, un García Montero por ejemplo, o un Andrés Trapiello.
Beso convenientemente ubicado, el suyo. Reciba uno de mi parte y persona, de lo más casto y respetuoso; acompañado de una sonrisa.”
Ahora que ya han pasado algunos años, tantos como cinco, voy a "desclasificar" una serie de correos electrónicos (e-mail’s para los iniciados e iniciadas) de un flirteo tan inocente como divertido y que se quedó, como tantos, en eso. En un juego donde lo importante no era el fin,sino el medio. EL, soy yo y Ella, es ella por supuesto a la que encontré en uno de esos parajes donde todos anunciamos nuestras muchas bondades y ninguna miseria... y nos lo llegamos a creer.
El (1):
“Otrosi digo: Que para mejor proveer dígame Ud. a qué instancias del ministerio donde prestaba servicios, “De la Divagación”, debe este paseante dirigirse para saber de la actora.
Solicito de nuevo al Juzgado: Acuerde de conformidad con lo solicitado”
Ella (1):
“Evite en lo posible acercarse a aquel hormiguero laberíntico, en el que te exigen en la primera ventanilla el formulario E987 y hasta que no te han mareado para conseguir los otros 986E’ no te devuelven tu libertad. J
Gaviota??? Si fuera ave Gaviota??? Deberá perdonarme, pero la simbología política de la gaviota me trae a mal traer… y se me indigesta… qué le vamos a hacer!”
El (2):
“Peor hubiese sido poner ‘Aguila’ aunque, tiene Ud. razón y se lo agradezco por ello. Queda modificada dicha parte de la descripción que, espero, no le produzca tanta alergia como para poder aproximarse un poco y eximirme de los otros 986E formularios… Tenga Ud. en cuenta que me quedan pocos años…
Fdo.: Mariano José de Larra”
Ella (2):
“Peor sin duda… aunque no esperaba que modificase nada por mi causa.
Hablando de tener en cuenta… tengo que tener en cuenta algo más para eximirle de filtros y cribas innecesarias? La edad de momento a mi no me supone razón suficiente, está usted en la flor de la vida, quisiera decirle… ah! Olvidaba lo de su estado civil, que no me resisto a preguntar, chinche que es una…
Señor Mariano José… ¿Es cierta la autoría del libro ese que le ha regalado doña Leticia a Don Felipe de Borbón?"
Ni la justicia, permitiendo la libertad de quién ordenó tu encarcelamiento , ni la vida, dándole la oportunidad al responsable de tu asesinato de morir en compañía de su familia que te fue negada, han sido justas contigo. Si lo será el recuerdo que, hoy especialmente, y siempre tendremos de ti.
-¡Hemos atrapado al Sol! ¡El Sol es nuestro! - gritaban eufóricos hombres y mujeres alrededor de una extraña estructura de apariencia metálica.
-¡Por fin lo tenemos! ¡El Sol nos pertenece! – repetía una y otra vez la muchedumbre cada vez más exaltada, dando vueltas sin orden alguno.
Contaban las antiguas leyendas de aquél pueblo que quién lograse apoderarse del Sol, tendría para siempre su luz y calor y no existiría sobre la Tierra razamás poderosa. Para eso habían trabajado ellos. Y sus antepasados. Y los antepasados de sus antepasados. Hasta llegar al origen que nadie podía recordar. Nadie, excepto una niña que contemplaba la escena representada por la multitud desde un pequeño montículo cercano a ella. Sabía, porque así se lo habían contado sus padres y los padres de sus padres y los padres de los padres de sus padres así hasta llegar al origen, el porqué que unos hombres y mujeres habían decidido un día, hace miles de años, embarcarse en una obra entonces imposible y hoy, por lo que anunciaba el estruendo de la masa, culminada con éxito.
La muchacha conocía que, en el principio de los tiempos, se habían reunido las gentes de su pueblo para determinar cuál era la mejor forma de dominar la Tierra. Llegaron a una rápida conclusión y era que, para hacerse con la Tierra, debían conquistar el corazón de todos sus habitantes. Y se pusieron a hacerlo enseguida. Pronto se dieron cuenta que aquello era imposible. La envidia, la desconfianza, la vanidad, el miedo y la ira habían hecho prisioneros a los corazones de los hombres. Fue entonces cuando buscaron una solución en el cielo y allí vieron al Sol. “Si lo capturamos lo tendremos sólo para nosotros y los demás habitantes de la Tierra vendrán a ofrecernos sus corazones”.
Era una tarea titánica, de héroes. Una y mil veces empezaron a construir una estructura capaz de superar, no sólo la distancia que separaba la Tierra del Sol, sino también el terrible calor que desprendía el Astro. Una y mil veces fracasaron en su empeño, pero la fuerza del pensamiento colectivo de poder era muy superior a cualquier atisbo de abandono de la Empresa. Tardaron cientos de miles de años, pero ahí estaba el final. Lo habían conseguido. El Sol, el Rey, la Estrella por excelencia pendía del cielo inmóvil, atrapado en una compleja agrupación metálica hecha de una aleación ignífuga que había sido capaz de detener su órbita y ponerla a disposición de aquellos hombres y mujeres.
Y resultó que el frío llegó a los otros pueblos de la Tierra, helándose los caminos. Grandes masas de hielo bloquearon todas las rutas haciendo imposible el tránsito hasta la ciudad cálida.
Y no pudieron llegar hasta Ella para hacer la particular ofrenda de sus corazones.
Y, en esas frías tierras, no creció más Vida, muriendo todos sus habitantes…
Los ciudadanos de la tierra cálida, viendo que no existía nadie ni nada que someter, empezaron a querer hacerlo entre ellos y se enzarzaron en una lucha fraticida sin fin. Hasta que murieron todos… menos la niña que conservaba la memoria de un pueblo que ya no existía, de una raza extinta, de una humanidad desaparecida.
Decidió accionar el mecanismo del gran amasijo metálico que permitiese liberar al Sol. Lo hizo.
Y el Astro, el Rey, reinició su órbita mientras por todo el Planeta se oían las voces de...
Juntaste pacientemente los hilos hasta conseguir formar una tela de fina seda que te sirviese de lienzo. Pintaste sobre ella el rojo intenso de la sangre, la miel de sus ojos, el color tostado de su piel salpicada de pequeñas gotas marrón-oscuro. Buscaste la combinación adecuada para el castaño de su pelo lleno de matices blancos. Lograste plasmar con acierto las tonalidades de sus palabras y colmaste de violeta intenso la gama de caricias que llegaron a traspasar tu piel. Conseguiste atrapar el semblante dorado, radiante, furioso de su deseo, dándole el justo equilibrio de fuerza y pasión. Acertaste, como nadie lo había hecho, en la definición del motivo de sus besos y el influjo que su azul intenso provocaba en tus entrañas. Llevaste toda esa amalgama de formas y colores a la tela creyendo que con ello prenderías su alma… Y lo conseguiste. Ahora el cuadro reposa olvidado en tu galería.
Siéntate junto a mí, hablaremos unos cuantos minutos, perderemos el tiempo como un par de locos que hablan de todo y al mismo tiempo de nada, que permanecen en silencio porque no saben que decir aún cuando alguna vez pudieron creer que estar juntos era su destino.
Las mismas razones, la misma ocasión y por qué no, hasta el mismo lugar. El mismo recibimiento, ver a lo lejos como te acercas paso a paso y esperarte con una sonrisa. Desear tantas cosas y no poder hacer nada, no está permitido, no deberías hacerme creer que es importante, no deberías hacer que crea que me extrañas, estamos tan distantes que cualquier muestra de aprecio sería aceptada sin discusión y me haría caer nuevamente ante ti.
Y no quiero que eso suceda nuevamente, sé como es eso, felicidad instantánea que dura poco tiempo y termina destruyendo todo lentamente, con tu partida, sin volver a ver tus ojos, sin escuchar tu voz y esperando que algún día cambie la situación, que te acerques y digas algo que me haga sentir una verdadera alegría, que pueda abrazarte y quizá darte un tierno beso... nada más que simples fantasías causadas por... ni siquiera tengo una razón aceptable, pero eso no importa, no en este momento, tampoco en aquel recuerdo.
No tiene sentido hacer que la vista sea un poco más agradable, que el lugar luzca más acogedor, que alguien levante los papeles que han quedado tirados después de tantos y tantos intentos de escribir algo. Nada tiene sentido, la vela sobre la televisión, el cuarto medio-aseado, la hora de marcharse y dejar la fantasía para pasar a la realidad donde te encuentro sin poder acercarme. Límites que he puesto para hacer más fácil este momento, el momento en que no estás.
Tal vez podría decirlo con palabras más sencillas y oraciones que chocaran con la cursilería (si es que aún no ha sido bastante), tal vez podría simplemente mirar hacia otro lado y tomar las diferentes opciones que se me presentan, tal vez podría dejar de escribir y hablar sin más rodeos... pero aún es muy difícil, ni siquiera estoy seguro de saber que es lo que realmente quiero decir, lo único seguro es que contigo parecía que todo era más fácil, que los días eran diferentes, que había algo por lo que valía la pena continuar en el camino. Ahora no lo sé, quizá lo descubra más tarde, quizá mientras duerma, quizá la próxima vez que te vea, aunque tal vez cuando eso suceda todo sea diferente.
Érase que se era un sol que apareció nuevo en el cielo. El espectáculo que ofrecían os lo podéis imaginar, era de lo más extraordinario viendo aquellas dos masas ígneas brillar por encima de las nubes.
Pero he aquí que fue que siendo la gente ávida de cosas nuevas, empezó a encontrar todas las maravillas en aquél nuevo sol en pañales. Poco a poco el viejo astro se ensombreció hasta casi llegar a la luz de una cerilla. ¡Tantos años, siglos alumbrando y ahora, incomprensiblemente, se consumía olvidado por todos aquellos a los que dio alegría de poder ver, de notar calor ¡
El nuevo sol, incrédulo, miraba a su antecesor y le preguntaba: “¿Y ahora, después de tantos siglos lloras por ellos? El llanto apaga tu resplandor, le quita la luz a las estrellas, a la Luna y perecen contigo porque necesitan también de ti. Te comportas como un egoísta por hundirte en la desesperación sin pensar en ellas ¿Acaso no mereció la pena por todo lo qué luchaste, todo lo qué sentiste?
“Si”, contestó el viejo sol, “todo lo vivido mereció la pena, pero me siento viejo. El peso de los años cansa mucho y mi corazón se ha agotado de sentimiento. No me quedan ya fuerzas para luchar una vez más contigo, mi competidor”.
“No vine a competir contigo sino a ayudarte a comprender el porqué ellos nunca te comprendierona ti”.
El día que cayeron de nuevo las bombas sobre inocentes, no encontré mejor consuelo que, esa tarde, irme a la playa en su compañía ...
El mar estaba en calma y, en el horizonte, se juntaba con un cielo lleno de pequeños puntos blancos y resplandecientes...
Las estrellas eran nuestros mudos testigos y parecía como si su brillo lanzase destellos en un lenguaje que quería transmitirnos algo. La paz presidía todo el escenario. La miré a los ojos. Esos que tantas veces me han hablado, que muchas más me han sonreído, y que me han amado hasta el infinito. Y pensé en lo afortunado que era, que éramos al tener todo aquello...
Aún hoy no logro entender el porqué queremos perderlo...
"Y en ellas visteis, como en las farsas de la vida, que a estos muñecos como a los humanos, muévenlos cordelillos groseros, que son los intereses, las pasioncillas, los engaños y todas las miserias de su condición: tiran unos de sus píes y los llevan a tristes andanzas; tiran otros de sus manos, que trabajan con pena, luchan con rabia, hurtan con astucia, matan con violencia. Pero entre todos ellos desciende a veces del cielo al corazón un hilo sutil, como tejido con luz del sol y con luz de luna, el hilo del amor, que a los humanos, como a estos muñecos que semejan humanos, les hace parecer divinos, y trae a nuestra frente resplandores de aurora, y pone alas en nuestro corazón y nos dice que no todo es farsa en la farsa, que hay algo divino en nuestra vida que es verdad y es eterno y no puede acabar cuando la farsa acaba"
(Fragmento de "Los intereses creados" - Jacinto Benavente)
Porque me encanta este fragmento de la obra y porque hoy creo en lo que se dice.
Aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico..."Pitopito gorgorito... ¿dónde vas tú tan bonito? ...A la era verdadera... pim pom fuera!"
Se podían detener las cosas cuando se complicaban con un simple "No ha valido" o "cruci!!"
Los errores se arreglaban diciendo simplemente “Empezamos otra vez"
El peor castigo y condena era que te hicieran escribir cien veces “No debo..."
Tener mucho dinero, solo significaba poder comprarte un helado o una bolsa de chucherías a la salida del cole...
El balcónde tu casa era la almena de tu castillo y podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde...
Para salvar a todos los amigos... bastaba con un grito de..."Por mi! Por todos mis compañeros!! y por mi primero!!"
Siempre descubrías tus más ocultas habilidades, a causa de un... “¿A que no haces esto?"
No había nada más prohibido que jugar con fuego...
Para salir de una situación comprometida bastaba con decir “¡¡ Salvado ¡!”
Uno de los mayores misterios que asaltaban tu mente, era comprender el porqué cuando lanzabas una piedra al agua con todas tus fuerzas, ésta “planeaba” durante unos segundos hasta que se hundía.
“¡¡TONTO EL ULTIMO!!" Era el grito que nos hacía correr como locos hasta que sentíamos que el corazón se nos salía del pecho...
El ‘polis’ y ‘cacos’ era solo un juego para el recreo, y por supuesto era mucho más divertido ser ladrón que policía...
Los globos de agua eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado...
La mayor desilusión era sólo haber sido elegidos últimos para el equipo del cole...
Los hermanos mayores eran el peor de los tormentos, pero también los más celosos, fieles y feroces protectores.
Nunca faltaban los caramelos que tiraban los reyes en Navidad, ni el dinero que nos dejaba el ratoncito Pérez bajo la almohada cuando se nos caía un diente...
"GUERRA" sólo significaba arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres en clase...
Los helados constituían el grupo de los alimentos básicos y esenciales...
Tu bici se transformaba en una poderosa súper moto con solo poner unos cartones en la horquilla para que hicieran ruido contra los radios.
Quitarle las ruedas pequeñas significaba un gran paso en tu vida....
El mayor negocio del siglo era conseguir cambiar los diez cromos repetidos por el que hacía tanto tiempo que buscabas...
El único problema que teníamos con la vivienda era el poder hacer cabañas con ramas cuando íbamos de excursión al campo...
Todos te admiraban si lograbas cruzar la comba mientras saltabas...
Era un gran tesoro si encontrabas trozos de escayola de las cubas y podías dibujar "el tejo" en el suelo para jugar...
Lo más divertido: Saberte la coreografía de XUXA, BOMBOM XIP... y bailarla con tus amigas o comentar el último capítulo de "CAMPEONES" e intentar imitar la "Catapulta infernal" con tu mejor amigo...
Sentarnos frente al televisor... a las 5 en punto con los ojos desencajados y ver los "Chiripitifláuticos"… Y hacernos los despistados cuando salían en la ‘tele’ la familia “Telerín” cantando aquello de “Vamos a la cama…” para que nuestra madre no nos enviase de inmediato a dormir…
Creerte superman o supergirl... y ponerte el "babi" del cole a modo de capa mientras subías en cualquier escalón y deseabas con todas tus fuerzas poder volar como ellos...
Todas estas simples cosas nos hacían felices, no necesitábamos nada más. Un balón, una comba y dos amigos con los que hacer el ganso durante todo el día...